ShivhaAcompañamiento durante los días de duelo

Para padres

Cómo hablar con los niños

Los niños entienden más de lo que parece, y lo que no se les explica, lo completan solos. Las palabras simples y la verdad a su altura ayudan más que la protección.

Revisado El contenido fue revisado y aprobado para su publicación (28.09.2026). Para una decisión práctica, consulten a su rabino o a un profesional. Encontraron un error? Escríbannos

Cinco principios para cualquier edad

  1. Usar la palabra "murió". "Se durmió", "se fue" o "lo perdimos" confunden y asustan.
  2. Contarlo pronto, y de boca de alguien cercano. Es mejor que los niños lo escuchen de ustedes y no de otras personas.
  3. Responder solo lo que preguntan. Las preguntas van a volver una y otra vez – así es como procesan.
  4. Mantener la rutina. Las comidas, el sueño y una estructura dan seguridad. Está permitido jugar y reír.
  5. Avisar a la maestra o al maestro, para que estén al tanto y puedan prestar atención.

Por edad

3–6 años

¿Adónde se fue?

Díganlo con palabras simples: "El abuelo murió. Su cuerpo dejó de funcionar y no va a volver." Eviten decir "se fue a dormir" – los niños pueden empezar a temerle al sueño.

¿Por qué lloramos?

"Lloramos porque estamos tristes y lo extrañamos. Vos también podés llorar, y también podés jugar."

¿Llevarlo al funeral?

Hasta los 5 años suele ser mejor no llevarlos al funeral. Si lo llevan, un adulto conocido debe quedarse a su lado, listo para salir con el niño o la niña en cualquier momento.

7–12 años

¿Adónde se fue?

Digan el hecho ("murió") y luego pregunten: "¿Qué pensás que pasa después de morir?" Respondan según las creencias de la familia, sin inventar.

¿Por qué lloramos?

"Cuando alguien a quien queremos muere, el cuerpo saca la tristeza llorando. No es peligroso, y va y viene en oleadas."

¿Llevarlo al funeral?

Denle a elegir después de explicar de antemano qué va a pasar, cuánto va a durar y quién va a llorar. Si el niño o la niña elige no ir, no insistan.

Adolescentes

¿Adónde se fue?

Las preguntas de los adolescentes suelen ser sobre el sentido y la justicia de lo ocurrido. Digan "no lo sé" cuando sea cierto. No den respuestas cerradas en lugar de conversar.

¿Por qué lloramos?

No les pidan que sean "fuertes" ni que cuiden a sus hermanos. Que ustedes lloren delante de ellos les enseña que está permitido.

¿Llevarlo al funeral?

Invítenlos a participar y no solo a estar presentes: a leer, a cargar el féretro, a elegir una canción. Presten atención si se alejan de sus amigos por mucho tiempo o si cambian los patrones de sueño.

Cuándo buscar ayuda profesionalSi después de algunas semanas aparecen cambios que no disminuyen – aislamiento, dificultad para dormir o pesadillas, retrocesos en el comportamiento (volver a mojar la cama, hablar como bebé), una baja brusca en el rendimiento escolar, o comentarios sobre querer reunirse con la persona que murió – conviene contactar al orientador escolar, al pediatra o al servicio psicológico de la municipalidad. En una situación de peligro: ayuda ahora.

Más herramientas

Información general, no sustituye el asesoramiento profesional. El contenido está en revisión por profesionales del área de infancia y familia.

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